"..Cuando un torturador tortura, está rebajando el piso de la misma condición que compartimos todos. Cuanto más dignificada sea la convivencia en una sociedad –por ejemplo, por la intervención de la Justicia–, más se benefician todos, incluso el que hasta ayer torturaba, porque la que se eleva también es la condición que todos compartimos. En la capacidad de establecer relaciones de calidad se mide también la calidad del ser que forma ese tejido. Todo lo que se haga en derechos humanos beneficia a la sociedad en su conjunto. Nadie se beneficia más que otro. Es un bien social abarcativo. No protege sólo al que lo aplica. Protege incluso al diferente, al otro y hasta al enemigo."
Bruschtein, Luis.
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